Águila arpía

Águila arpía

Nombre científico: 

Harpia harpyja

Autoridad taxonómica: 

Phylum: 

Clase: 

Orden: 

Familia: 

Género: 

Categoría: 

Criterio: 

A2cd

Nombres comunes: 

águila arpía, arpía mayor, arpía, Harpy Eagle.

Descripción 

Una de las águilas más poderosas y, en Venezuela, es la especie de mayor tamaño de los accipítridos. Su cuerpo puede medir hasta un metro de alto y sus alas abiertas hasta dos metros de envergadura; la hembra puede llegar a pesar hasta nueve kilogramos. La cabeza, de color blanco, posee una cresta muy característica y llamativa, cuyo plumaje grisáceo, eréctil a su voluntad, semeja la forma de cuernos. El dorso del cuerpo y las alas son negros. El plumaje debajo de las alas y del torso es blanco, y solo el pecho en su parte superior está cruzado por una banda ancha negra. La cola negra lleva tres bandas grisáceas. Su pico curvo es muy fuerte; el tarso es grueso, sin plumas y de color amarillo claro. Tiene unas garras muy desarrolladas, de hasta siete centímetros en el dedo posterior. Aunque más ágil y rápido, el macho es más pequeño que la hembra. Su aguda visión y audición, y el pico fuerte, le hacen un excelente depredador que alcanza velocidades de hasta 200 km/h.

Distribución 

Se distribuye en forma disjunta y escasa desde el sur de México, hacia Guatemala, Belice, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana Francesa, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay y noreste de Argentina en Misiones, aunque anteriormente se le reportaba en Formosa, Salta y Jujuy (Phelps Jr. y Meyer de Schauensee 1979, BirdLife International 2000, Bierregaard Jr. et al. 2015). En México y Centroamérica su situación poblacional es bastante precaria (Vargas et al. 2006). En Venezuela se encuentra al norte del Orinoco en la sierra de Perijá, sur del lago de Maracaibo (Zulia), Cordillera de la Costa central (Carabobo, Aragua, Miranda), Monagas (río Guarapiche; por ejemplo) (Redman 2008), y al sur del Orinoco en Delta Amacuro, Amazonas y Bolívar (alto río Caura, Gran Sabana, sierra de Lema, Imataca).

Situación 

Esta especie es el único representante de un género monoespecífico, de biología frágil y que requiere, por cada pareja, entre 45 y 79 km2 de bosque para sobrevivir (Álvarez-Cordero 1996, Bierregaard Jr. et al. 2015). Las crías tardan de 22 a 30 meses en independizarse de sus padres (Álvarez-Cordero 1996, Bierregaard Jr. et al. 2015), un hecho que les hace vulnerables a la caza. En Venezuela las poblaciones de la Cordillera de la Costa podrían considerarse muy amenazadas y extremadamente reducidas. Su distribución actual al norte del río Orinoco se estima mucho menor que la pasada, ocupando entre el 20 y el 50% de esta. Sin embargo, al sur del Orinoco aún es más o menos común y existen grandes áreas no perturbadas, con hábitat adecuado para la especie. A escala internacional la IUCN la reporta como Casi Amenazada; en Argentina se clasifica En Peligro con varias extinciones locales, en Colombia como Casi Amenazada, y Vulnerable en Ecuador (Suárez, L. y García 1986, Pulido 1991, Collar et al. 1992, Bertonatti y González 1993, Renjifo et al. 2002, Rodríguez, J. P. y Rojas-Suárez 2003, BirdLife International 2004, IUCN 2014).

Amenazas 

Sus características biológicas, como baja densidad poblacional, baja tasa de reproducción (una cría cada dos o tres años), larga duración de cuidado parental, poca tolerancia a modificaciones ambientales, y depredador tope con necesidad de grandes extensiones de hábitat, la vuelven fundamentalmente vulnerable a la destrucción y fragmentación del hábitat. Es cazada con frecuencia por temor o por curiosidad; en especial son codiciadas sus garras como trofeo. En Ecuador se ha reportado el efecto de la destrucción ambiental sobre la especie y sus presas, además de la continua persecución por parte del hombre. Esto incluye a los pueblos indígenas, quienes la utilizan como mascota-talismán y para la elaboración de artesanías (Suárez, L. y García 1986, Granizo et al. 2002). En Venezuela la principal interrogante es si los altamente fragmentados y deteriorados ecosistemas de la Cordillera de la Costa y sierra de Perijá, podrán mantener poblaciones viables de la especie.

Conservación 

En el ámbito internacional se encuentra incluida en el Apéndice I de la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (Cites 2014). En otros países se adelantan estudios y programas de conservación. En nuestro país se establece su veda indefinida y es declarada Especie en Peligro de Extinción en 1996 (Venezuela 1996a, Venezuela 1996b). Parte de su distribución incluye varias áreas protegidas, y se cuenta con proyectos de educación y monitorización a largo plazo en los bosques del norte de Bolívar, aunque algunas localidades están sujetas a la explotación maderera, como es el caso en la Reserva Forestal de Imataca (A. Blanco com. pers.). Se requiere con urgencia realizar análisis de viabilidad poblacional y de hábitat de las poblaciones del norte del Orinoco y con base en los resultados, generar programas de monitorización, manejo y educación. La sobrevivencia de esta especie dependerá del buen manejo de los bosques y áreas protegidas donde se encuentra, en especial, de las reservas forestales de Imataca, Caura y Sipapo.

Ilustrador: 

Autores: 

Christopher J. Sharpe, David Ascanio y Franklin Rojas-Suárez

Cita sugerida: 

Sharpe, C. J., Ascanio, D. y Rojas-Suárez, F. (2015). Águila arpía, Harpia harpyja. En: J.P. Rodríguez, A. García-Rawlins y F. Rojas-Suárez (eds.) Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Cuarta edición. Provita y Fundación Empresas Polar, Caracas, Venezuela. Recuperado de: animalesamenazados.provita.org.ve/content/aguila-arpia Mié, 26/07/2017 - 06:38

Creative Commons Licence

Ilustrador: 

  • E. Sensitiva Quintero