Caballito de mar (Hippocampus erectus)

Caballito de mar (Hippocampus erectus)

Nombre científico: 

Hippocampus erectus

Autoridad taxonómica: 

Phylum: 

Clase: 

Orden: 

Familia: 

Género: 

Categoría: 

Criterio: 

A4cd

Nombres comunes: 

caballito de mar, lined seahorse, northern seahorse.

Descripción 

Su cuerpo se caracteriza por la presencia de una cabeza bien diferenciada, ubicada en ángulo recto con respecto al torso, donde se distinguen dos aletas pectorales a los lados, una dorsal sobre los dos últimos anillos del tronco y el primero de la cola, así como una anal, pequeña, en la región ventral del abdomen. Su dimorfismo sexual está evidenciado en la bolsa incubadora que portan los ejemplares machos (Lourie et al. 1999). El perfil ventral de la región torácica es marcadamente convexo; tronco ancho y robusto en los individuos adultos, con un ancho entre el 9° y 10° anillo comprendido entre 1,6 y 2,8 veces la longitud del mismo. Hace gala de una coloración muy variable, hay caballitos marrones, negros, beige, amarillos y rojizos, por lo general con líneas blancas o marrones a los lados de la cabeza y el cuerpo, dependiendo del color integral de éste y de la coloración del entorno. Exhibe 11 anillos en el tronco, de los cuales el 1°, 3° y 5° son prominentes en vista dorsal, y de 35 a 38 aros en la cola, en promedio 36. Su aleta dorsal se ubica sobre tres anillos, dos del torso y uno de la cola. Muestra de 16 a 18 radios en la aleta dorsal, siendo 18 lo más común. Su aleta pectoral lleva 16 radios blandos, mientras que la anal posee solo cuatro. Dispone de una espina supraocular que se reconoce por su tendencia a ser unicúspide y puntiaguda, además de una espina en la mejilla. Su rostro corto, alcanza entre 2,7 y 3,2 veces la longitud de la cabeza, con una coroneta alta y prominente, cuya altura comprende entre 1,7 y 2,9 veces la del rostro (Ron 2010).

Distribución 

Hippocampus erectus se encuentra en el Atlántico Centro-occidental y se distribuye desde Nova Scotia, Canadá y el norte del Golfo de México hasta Panamá y Venezuela (Froesse y Pauly 2014). En nuestro país los ejemplares se encuentran asociados a manglares, praderas de fanerógamas marinas como Thalassia testudinum, y en zonas de arrecifes coralinos (Cervigón 1991).

Situación 

Su monitoreo en lagunas litorales y superficies costeras del oriente del país, donde era común señalar su existencia en altas cantidades, indica muy bajas densidades poblacionales. Esto concuerda con los elevados niveles de reducción de sus colonias a lo largo de su área de distribución, estimados en al menos 30%. Sin embargo, como H. erectus presenta un alto grado de plasticidad fenótipica para mimetizarse con su entorno, lo que hace muy difícil su identificación taxonómica y separación de la especie congenérica H. reidi, es probable que sus abundancias pudieran estar siendo sobreestimadas aún (E. Ron obs. pers.). Estudios recientes realizados con marcadores moleculares del ADN mitocondrial y nuclear indican que hay una fuerte estructuración entre sus poblaciones del Golfo de México y el mar Caribe, lo que sugiere que haya al menos cinco unidades de manejo (Florida, México, Honduras, Colombia y Venezuela) (Padrón 2011). En función de lo anterior y dado que está entre las especies más comercializadas de caballos marinos, sobre todo con fines ornamentales (Baum y Vincent 2005), fue evaluada y calificada como Vulnerable, con base en el enfoque precautorio aconsejado por IUCN. A nivel global también se le incluye en la misma categoría (IUCN 2014).

Amenazas 

Las colonias de caballitos de mar apuntan a un considerable problema de supervivencia, que se deriva de la combinación de la pérdida y fragmentación de sus hábitats naturales (tales como praderas de fanerógamas, ecosistemas coralinos y de manglar, la pesca intencional para su comercialización como recursos medicinales, peces ornamentales y la fabricación de curiosidades artesanales) y las capturas accidentales por aparejos de pesca no selectivos (Lourie et al. 1999). La realización de actividades de pesca de arrastre durante muchos años en las costas del país puede haber sido un factor importante en la disminución de su abundancia poblacional, como se ha sugerido en relación con otras localidades de su área de distribución (Baum et al. 2003). Aunque en Venezuela no se tienen indicios de que haya un comercio nacional o internacional que estimule el desarrollo de operaciones de captura para el abastecimiento de las especies del género Hippocampus, como ocurre en otros países vecinos (Baum et al. 2005), no se puede descartar el funcionamiento e incremento de labores comerciales a futuro, dado su atractivo como peces ornamentales y el aumento de las prácticas de acuariofilia marina, facilitadas de un modo intenso por la introducción de agua de mar artificial en el mercado.

Conservación 

Aunque en Venezuela no se cuenta con medidas específicas para su preservación, todo el género Hippocampus ha sido incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (Cites 2014), lo que implica que los 165 países miembros de esta Convención, entre ellos nuestro país, deben llevar a cabo un monitoreo sobre el comercio internacional de los caballitos de mar y generar el conocimiento necesario sobre sus poblaciones silvestres (Cites 2002), de manera que se pueda contar con la información suficiente para evaluar y determinar los impactos que se ejercen sobre ellas.

Ilustrador: 

Autores: 

Ernesto Ron, José Patti y Mariana Padrón

Cita sugerida: 

Ron, E., Patti, J. y Padrón, M. (2015). Caballito de mar, Hippocampus erectus. En: J.P. Rodríguez, A. García-Rawlins y F. Rojas-Suárez (eds.) Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Cuarta edición. Provita y Fundación Empresas Polar, Caracas, Venezuela. Recuperado de: animalesamenazados.provita.org.ve/content/caballito-de-mar-hippocampus-erectus Lun, 22/05/2017 - 17:10

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Ilustrador: 

  • Pigmalion's Workshop