Perro de agua pequeño

Perro de agua pequeño

Nombre científico: 

Lontra longicaudis

Autoridad taxonómica: 

Phylum: 

Clase: 

Orden: 

Familia: 

Género: 

Categoría: 

Criterio: 

A2cde

Nombres comunes: 

nutria, nutria pequeña, nutria neotropical, perro de agua pequeño, long-tailed otter, Neotropical river otter, southern river otter, Amazon otter, freshwater otter.

Descripción 

Es un mustélido de talla grande (5-15 kg), cuya longitud total oscila entre 90 y 150 cm. Muestra un notable dimorfismo sexual en la talla, donde los machos exceden en cerca de 25% las dimensiones de las hembras (Parera 1996a). Poseen una cabeza redonda, orejas muy pequeñas, hocico corto, cuerpo alargado y musculoso, extremidades cortas y fuertes, cola larga y algo deprimida dorsoventralmente, gruesa en la base, pero haciéndose más delgada hacia la punta; patas de tamaño más o menos grandes, con garras fuertes y dedos palmeados, lo que los convierte en excelentes nadadores (Emmons 1990, Lariviére 1999). Su coloración es pardo grisácea en la cabeza, región dorsal, patas y cola un poco más claras que el vientre, donde puede exhibir algunas manchas blancuzcas; en la región gular (cuello) exhibe una gran mancha blanca cremosa (Gallo 1989, Bertonatti y Parera 1994). En su área de distribución se reconocen cinco subespecies, de las cuales dos están presentes en Venezuela: L. l. enudris y L. l. annectens, que pueden separarse fácilmente por el grado de alopecia (piel desnuda) que muestra cada una en el rinario (hocico); así, en L. l. annectens la zona desnuda comunica las dos narinas, mientras que en L. l. enudris la región desnuda de cada narina está separada de la otra (Davis 1978, Parera 1996a). Aunque son de costumbres sobre todo diurnas, con frecuencia despliegan su actividad en horas nocturnas (Parera 1996b). La especie está muy ligada a los cuerpos de agua, por lo que presenta hábitos semiacuáticos (Wozencraft 1993, Emmons y Feer 1997, Lariviére 1999). Los apareamientos pueden ocurrir durante todo el año (Parera 1996a); el período de gestación es de 56 días y suelen tener de una a cinco crías (Bertonatti y Parera 1994), que nacen por completo cubiertas de pelos y ciegos; abren los ojos pasados los 44 días, comienzan a salir de la madriguera a los 52 días e inician la actividad acuática a los 74 días; en este estado permanecen con la madre hasta estar por entero desarrolladas (Jácome y Parera 1995). Aunque suelen ser animales solitarios, se les observa en parejas o en grupos familiares, compuestos en lo básico por hembras y crías. El macho permanece con la hembra solo durante el apareamiento y estas se encargan del cuidado de las crías (Lariviére 1999). Su principal alimento lo constituyen los peces, sin embargo, de acuerdo con las condiciones locales y la oferta de recursos, también consumen crustáceos, larvas de insectos acuáticos (Neuroptera) y algunos pequeños vertebrados (González, I. et al. 2004, C. I. Aranguren, Y. Rangel-Gutiérrez y P. J. Soriano obs. pers., R. Romero, J. Murillo com. pers.). Aunque parecen preferir los ríos de aguas claras e impolutas, son capaces de tolerar cierto grado de contaminación orgánica (Bardier 1992, C. I. Aranguren, Y. Rangel-Gutiérrez y P. J. Soriano obs. pers., R. Romero, J. Murillo, P. Suárez del Moral, C. Mattar com. pers.).

Distribución 

La distribución geográfica de Lontra longicaudis abarca el trópico americano (Neotrópico), desde el norte de México hasta el norte de Argentina y sur de Uruguay, incluyendo parte de Brasil (Mondolfi 1970, Redford y Eisenberg 1992). De las dos subespecies presentes en Venezuela, L. l. enudris, exhibe una amplia distribución al sur del río Orinoco, su Sistema Deltaico y la cordillera Oriental; mientras que L. l. annectens se reparte en la cuenca del lago de Maracaibo y las cordilleras de la Costa y de los Andes, incluyendo la sierra de Perijá (Mondolfi 1970, Mondolfi 1976). Además, estudios recientes reportan a L. l. annectens en altitudes que van de 86 a 3800 m en ríos del estado Mérida, Barinas y Portuguesa (González, I. y Utrera 2004, Y. Rangel-Gutiérrez, C. I. Aranguren y P. J. Soriano obs. pers., R. Romero, P. Suárez del Moral, C. Mattar y J. Murillo com. pers.).

Situación 

Por ser un carnívoro de talla relativamente grande, de costumbres y adaptaciones que lo confinan a los márgenes de ríos y quebradas, Lontra longicaudis exhibe niveles demográficos naturalmente bajos, lo cual le confiere cierto grado de vulnerabilidad, sobre todo en ambientes donde la presión antrópica es mayor. Por lo tanto, es en potencia sensible a la intervención humana. A nivel global se considera Casi Amenazada (Rheingantz y Trinca 2015), mientras que en Perú está En Peligro, y en Colombia y Ecuador es Vulnerable (Pulido 1991, Rodríguez-Mahecha et al. 2006, Tirira 2011).

Amenazas 

Dada la baja densidad humana y la gran superficie de la región comprendida al sur de Orinoco, la subespecie L. l. enudris no parece estar sometida a una gran presión o amenaza, salvo en la cordillera Oriental. Sin embargo, la situación da la impresión de invertirse con la subespecie L. l. annectens, pues en este caso las superficies ribereñas de nuestros sistemas montañosos situados al norte del Orinoco son comparativamente mucho más pequeñas y, además, alojan la mayoría de la población humana del país, lo cual configura una amenaza constante y creciente (P. J. Soriano obs. pers.). Para L. l. annectens la amenaza más importante es la pérdida del hábitat, vista en la reducción del caudal de los ríos de montaña, la disminución en la calidad de sus aguas y el deterioro de las zonas aledañas a los sistemas fluviales (Mason 1990, Emmons y Feer 1997, González, I. y Utrera 2004, Rodríguez, J. P. y Rojas-Suárez 2008, Y. Rangel-Gutiérrez, C. I. Aranguren y P. J. Soriano obs. pers., R. Romero, P. Suárez del Moral, C. Mattar y J. Murillo com. pers.), todo esto como consecuencia de la acelerada expansión de la frontera agropecuaria, el crecimiento de los asentamientos humanos y la construcción de obras hidráulicas. Además Lontra longicaudis enfrenta la reducción de sus poblaciones por cacería con fines de subsistencia, el tráfico ilegal de sus pieles y un uso como mascota (Rodríguez, J. P. y Rojas-Suárez 2008, González, I. 2009). Estos factores, configuran una realidad que, de manera innegable, amenaza sus poblaciones y requiere la urgente adopción de medidas dirigidas a su protección. No obstante, a pesar de que todos estos problemas hacen vislumbrar un futuro muy incierto para esta subespecie, en dos recientes evaluaciones se encontró que habitaba en la mayoría de los ríos evaluados a los dos lados de la cordillera de Mérida: en 23 de los 25 ríos de la vertiente sur (estados Portuguesa y Barinas) y en 38 de los 48 ríos de la vertiente norte (González, I. y Utrera 2004, Y. Rangel-Gutiérrez, C. I. Aranguren y P. J. Soriano obs. pers., R. Romero, P. Suárez del Moral, C. Mattar y J. Murillo com. pers.). Esto permite sugerir que aún estamos a tiempo para iniciar acciones de protección.

Conservación 

Diferentes figuras de protección han tomado en cuenta a esta especie, tales como su inclusión a nivel internacional en el Apéndice I de la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (Cites 2014), mientras que a escala nacional se ha establecido su veda indefinida en todo el territorio y ha sido declarada como Especie en Peligro de Extinción al norte de la línea Meta-Orinoco (Venezuela 1996a, Venezuela 1996b). Aunque su distribución geográfica en el país comprende algunas áreas protegidas, no existen garantías de que las mismas ofrezcan la protección integral de poblaciones estables (Mason y Macdonald 1990a), puesto que en su mayoría, las mismas están situadas en las cabeceras de las cuencas y no cubren sus regiones medias y bajas, donde la fragmentación del hábitat puede haber ocasionado aislamiento de sus poblaciones. Por estas razones es altamente recomendable realizar estudios, tanto demográficos como de sus requerimientos de hábitat, que arrojen luz sobre estas incertidumbres y, al mismo tiempo, constituyan la base científica para la elaboración de planes de manejo y conservación (Rodríguez, J. P. y Rojas-Suárez 2008).

Ilustrador: 

Autores: 

Carla I. Aranguren, Yelitza Rangel-Gutiérrez y Pascual J. Soriano

Cita sugerida: 

Aranguren, C. I., Rangel-Gutiérrez, Y. y Soriano, P. J. (2015). Perro de agua pequeño, Lontra longicaudis. En: J.P. Rodríguez, A. García-Rawlins y F. Rojas-Suárez (eds.) Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Cuarta edición. Provita y Fundación Empresas Polar, Caracas, Venezuela. Recuperado de: animalesamenazados.provita.org.ve/content/perro-de-agua-pequeno Vie, 28/07/2017 - 07:00

Creative Commons Licence

Ilustrador: 

  • Víctor Pérez