Ponchito cabecicastaño

Ponchito cabecicastaño

Nombre científico: 

Grallaricula cucullata

Autoridad taxonómica: 

Phylum: 

Clase: 

Orden: 

Familia: 

Género: 

Categoría: 

Criterio: 

B1ab(iii)+2ab(iii); C2a(ii)

Nombres comunes: 

ponchito cabecicastaño, ponchito encapuchado, Hooded Antpitta.

Descripción 

Ave pequeña de la familia de los hormigueritos que mide 10 cm de longitud, cuya cabeza rojiza es su característica principal. La cabeza y la nuca son de color castaño rojizo con el pico anaranjado, en contraste con el dorso y la cola, ambos de un tono pardo oliváceo oscuro. El pecho y la parte ventral son amarillentos pálidos, con laterales gris oliváceo; presenta una mancha blanca en la parte inferior de la garganta (Phelps Jr. y Meyer de Schauensee 1979, Collar et al. 1992, Hilty 2003, Restall et al. 2007, Krabbe et al. 2015b).

Distribución 

Grallaricula cucullata es endémica de Colombia y Venezuela, y su distribución geográfica está asociada a pequeñas áreas aisladas. La subespecie Grallaricula cucullata cucullata se ubica en pocas localidades del oeste, centro y este de los Andes de Colombia. En Venezuela habita la subespecie Grallaricula cucullata venezuelana, la cual ha sido descrita de la Hacienda La Providencia en río Chiquito del Táchira (Phelps y Phelps Jr. 1956), y se conoce solamente de esta pequeña localidad. Habita selvas pluviales entre 1800 y 2135 m (Krabbe et al. 2015b), pero en nuestro país los únicos ejemplares provienen de la localidad tipo a los 1800 m de altitud. Reportes para el río Oirá, frontera con Colombia, Apure (Ridgely y Tudor 1994, Hilty 2003) son erróneos, referidos más bien al atrapamoscas Pseudotriccus ruficeps.

Situación 

Grallaricula cucullata es una de las aves más enigmáticas del país, la subespecie Grallaricula cucullata venezuelana es desconocida en vida. Existen dos ejemplares colectados en 1955 (Phelps y Phelps Jr. 1956). Desde hace sesenta años no hay registros adicionales. Aunque los datos existentes impiden calcular con precisión el tamaño poblacional, se ha sugerido que el parque nacional El Tamá podría albergar una población viable de la subespecie. En Colombia se considera de Preocupación Menor (Renjifo et al. 2014). Investigaciones recientes en el vecino país sugieren que su área de ocupación es más continua y de mayor extensión que el estimado original, y en Venezuela se considera que está presente en una extensión menor que 500 km2. Se calcula que las poblaciones colombianas y venezolanas combinadas, suman en total entre 2500 y 10.000 individuos (Collar et al. 1992, BirdLife International 2000, BirdLife International 2015). A escala global esta especie ha sido clasificada Vulnerable (BirdLife International 2015), y con un mayor conocimiento en territorio colombiano podría no estar amenazada a nivel global (Krabbe et al. 2015b).

Amenazas 

La principal amenaza que enfrenta la subespecie en Colombia es la degradación ambiental por ganadería, explotación forestal, agricultura, cultivos ilícitos de amapola y construcción de carreteras. De hecho, la localidad tipo fue deforestada y destruida a principios del siglo XX (Rodríguez, J. P. y Rojas-Suárez 2003). En el caso de Venezuela la situación es similar, ya que gran parte del área de río Chiquito ha sido transformada en plantaciones de café, y entre 1900 y 2200 m de altitud, el hábitat ha sido modificado por cultivos de papas y otros vegetales, aunque la especie ha sido reportada en ecosistemas secundarios o reforestados (Collar et al. 1992, Renjifo et al. 2002). Aun así, en esta zona de los Andes venezolanos los procesos de deforestación son acelerados y alarmantes, y en general la región está considerada como una de las más amenazadas del país, incluso dentro del parque nacional, donde existen sectores dedicados a usos no compatibles con su condición de área protegida, como cafetales, entre otros cultivos, y ganadería, que en conjunto afectan casi 17% de la superficie total del parque. Existen fuertes presiones para la ampliación de estas actividades, especialmente en las áreas boscosas de los sectores Nula, Cutufí y Burgua. Además, son numerosos los incendios forestales, y existen otros problemas asociados a su ubicación fronteriza, como invasiones, contrabando, personas indocumentadas, narcotráfico y guerrilla (Rodríguez, J. P. y Rojas-Suárez 2003, Freile y Santander 2005, Restall et al. 2007).

Conservación 

La principal garantía de sobrevivencia para la subespecie venezolana está asociada al parque nacional El Tamá, el cual abarca hábitats apropiados cerca de la localidad tipo, por lo que sería prioritario fortalecer el manejo de esta área (Rodríguez, J. P. y Rojas-Suárez 2003). El Tamá es una zona de gran importancia biológica por la presencia de muchas especies endémicas y amenazadas, y está considerada como un Área de Importancia para la Conservación de las Aves (Pacheco Maica) (Freile y Santander 2005, Restall et al. 2007). Se sugiere desarrollar investigaciones sobre su situación actual y la de otras especies amenazadas de la zona, en especial la de Grallaria chthonia. A escala internacional se ha alertado sobre la necesidad de cuantificar su población e investigar la ecología de la pobremente conocida subespecie venezolana (BirdLife International 2000).

Ilustrador: 

Autores: 

Christopher J. Sharpe

Cita sugerida: 

Sharpe, C. J. (2015). Ponchito cabecicastaño, Grallaricula cucullata. En: J.P. Rodríguez, A. García-Rawlins y F. Rojas-Suárez (eds.) Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Cuarta edición. Provita y Fundación Empresas Polar, Caracas, Venezuela. Recuperado de: animalesamenazados.provita.org.ve/content/ponchito-cabecicastano Vie, 22/09/2017 - 16:25

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Ilustrador: 

  • Robin Restall